Un infaltable de año nuevo de aquellas épocas más simples, cuando aún tomábamos champaña en amplias copas pompadour, y el Spritz ni los italianos lo tomaban en Chile.

Ojo con dónde y para quién lo preparan, miren que pueden quedar como picante o como rey. Veamos la receta:

  1. En una copa amplia (de vino, por ejemplo) colocar una cucharada de helado de piña.
  2. Sobre el helado, rellenar la copa con espumante (no muy bueno, que no tiene caso; no le vamos a poner prosecco…).
  3. Agregar unas gotas de amargo de angostura (opcional).
  4. Agregar una rodaja de piña en el borde para decorar.

Como ven, es un cocktail simple, refrescante y un tanto calórico, aunque hoy en día siempre pueden ocupar alguna variante de helado light. Y de porqué se llama Ponche a la Romana, ni idea. Muchos lo preparan en una ponchera directamente -vertiendo una botella de cava y un litro de helado en ella-, pero ni me imagino el desastre que quedará a la media hora; quizás de ahí viene lo de “A la Romana”, con eso de bebérselo rápido para que no se derrita…

Posdata: Podríamos agregarle un poco de fernet para transformarlo en un Terremoto a la Romana… ¿Quién se anima?

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