¿Cuántas veces no hemos leído lo mismo en un sinnúmero de blogs personales? ¿Por qué seremos tan buenos para dejar botadas colecciones de pensamientos, opiniones y sustracciones curatorías de contenidos ajenos?

Bueno, creo que hay una razón única y valiosa: porque podemos. Verán, esto no es un medio, periódico o revista; es sólo un diario, un cuaderno, un lugar donde anotamos lo que se nos antoja. ¿Periodicidad? ¿Consistencia? ¿Agenda? Vamos, si sé que estudié periodismo, pero con los dedos de la mano puedo contar las veces que he escrito un artículo para algún medio. Y en todo caso, desde que Facebook y Twitter /y otros) llegaron para quedarse (o sea, hace 9 años – casi una década), muchas cosas que ameritaban un largo y concienzudo tratado en alguna de éstas bitácoras quedó reducido a una simple actualización de estado, post o repost en algún muro, timeline o lo que sea.

(De hecho, ahí está una interesante conversación que alguna vez tuve con Guaiquil respecto a la condición de replicadores de contenidos que se genera en redes sociales, muy alejada de la generación de contenidos que supone un blog vintage clásico de tomo y lomo. Pero creo que eso queda mejor para una tesis de comunicación…)

En fin, muchos contenidos han pasado por acá. Tecnología, comentarios, tendencias, software libre, descargos personales… Todo es parte de la historia de su seguro servidor, por lo que creo que los borrones y cuentas nuevas quedan de más. La última vez que retomé este blog (hace más de dos años) fue para escribir de las cosas que me gustaban en ese tiempo; pues bien, me siguen gustando. Sibarismos, música, fervor por la caballerosidad de antaño; ésos son mis temas, y ayer me lo confirmó un llamado de parte de un periódico de circulación nacional preguntándome mi opinión respecto a la presentación de un cocktail clásico de la mesa chilena.

Consideremos el hiatus terminado. Ya tengo tiempo nuevamente (los magísteres no se hacen solos), así que vamos, una vez más, por la escritura. Esta vocación que alguna vez tuve no se resolverá sola.

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