Un buen Martini y licencia para matar. ¿Se necesita algo más que eso?

“Agitado, no revuelto”, es la consigna clásica de James Bond frente a un incipiente Martini. El epítome del estilo, o al menos lo era hasta que todo el mundo comenzó a pedirlo así. Pero… ¿Por qué diablos lo pedía de esa forma?

Como muchos sabrán, el clásico Martini se prepara mezclando gin o vodka con vermouth, revolviendo suavemente en un vaso mezclador con bastante hielo. El resultado de esto es un trago frío, el cual debe acompañarse en la copa (previamente enfriada) con una aceituna sevillana o un trozo de cáscara de limón, para equilibrar el sabor. Entonces, ¿de dónde viene la idea de agitarlo?

Un trago agitado con hielo será más helado, pero contendrá mayor cantidad de agua, ya que el hielo se trozará y disolverá más rápidamente. Por otra parte (estudios científicos mediante, dicen), agitar el vermouth combina mejor los sabores y genera una preparación más rica en antioxidantes, lo cual es bueno para la salud (ya saben entonces, pidan tragos agitados).

¿La verdadera razón? Ian Fleming, el creador de James Bond, era un fanático del Martini. Eso sí, en aquellos años en Inglaterra se preparaba con vodka, el cual sabemos es un destilado de la papa. Ahora bien, este vodka es aceitoso, de lo cual quedan resabios en cualquier preparación que lo contenga. ¿La solución? Agitarlo.

Esto ya no es un problema, ya que la mayoría de los vodkas actuales está preparado en base a granos. Y en cuanto a James Bond… Ojo, que siempre prefirió el vodka.

Fuente: Wikipedia (era que no?).

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