Le copio al dedillo el título del texto a Juque, porque... Me referiré a lo mismo. Hace un año, partía la campaña "Mi Primer PC ¡Pero de Verdad!", la primera cruzada internauta chilena... Y que de algo sirvió. ¡Y que no me digan lo contrario!
Pues, que decir... Buenas cosas salieron de ello... Un puñado de personajes, entre fundadores y colaboradores de la campaña, logramos meter ruido en la opinión pública chilena... Alegando por las iniciativas gubernamentales hechas a la rápida, que obedecían más a campañas políticas que a soluciones adecuadas. En fin. Saludos, Christian, Claudio, Alberto, Octavio, Cristian, Carlos y Juan Pablo. Un gusto haberlos conocido. ¡Lástima que jamás nos hayamos podido juntar todos! Pero bueno, ya será...
Ah, y maldiciones para todos aquellos boquilargas... Que han rumoreado por ahí que nos hemos llenado los bolsillos con dineros de Nuestro PC, o que le vendimos la base de datos a Herbalife... ¡Que digan lo que quieran! Nadie ganó un peso con la campaña; ¡es más! Nuestro Alfa-Líder terminó con ataque de estrés... Si hasta renegó de su amado Movable Type y se cambió a Wordpress. Un poco más, y queda con Linux instalado...
En fin, saludos... ¡Feliz Aniversario!
Nota: la imagen se la robé a Juque... Hotlinkeada desde su híper-mega-dúper servidor Dreamhost. Espero que no le moleste...
2 Comentarios
Herbalife… ¡jajaja! Tupperware pagaba más…
Un abrazo también en este aniversario. Creo que sólo nosotros sabemos lo emocionante que fue trabajar con tanta energía y entrega por la gente… incluso más que el gobierno, que debiera ser su labor.
A ver cuándo lanzamos la segunda patita… jejeje.
(Y no… ya no estoy tan estresado =)
Un abrazo, socio. Herbalife… jejejjeje
Un Trackback
[...] Algunos dicen que fuimos tontos porque no ganamos un solo peso (es más, perdimos); pero cada vez que saludo a Cristian o a Octavio por Messenger, que conversamos con Alberto, nos tomamos un café con Claudio, echo la talla con Eduardo, arreglamos el mundo con Juan Pablo o cateteo a Carlos para que regrese pronto, pienso que en realidad no hay suficiente oro para recompensar lo que ya ganamos: ser dueños de nuestra historia. [...]